
El martes 23 de septiembre de 2025, Montevideo acogió el seminario “Formación y certificación para el trabajo de cuidados en América Latina y el Caribe”, celebrado en el marco de la Tercera Reunión Técnica Regional de la Red Saber Cuidar: formación y certificación para el trabajo de cuidados, coordinada por la OIT/Cinterfor. La Red reúne a especialistas y personal técnico de 20 instituciones de 14 países de la región y cuenta con el apoyo técnico de la unidad de Alianzas de la OIT.
El seminario, celebrado en el Centro de Formación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) – Oficina de Cooperación Española para el Cono Sur – también contó con el apoyo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) de Uruguay. Se centró en impulsar la profesionalización de las personas que trabajan en el sector de cuidados como pilar estratégico para garantizar el trabajo decente, la igualdad de género y la calidad de los servicios.
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Sesión de apertura: cooperación y perspectiva regional
En la sesión de bienvenida, Carlos Domínguez, Encargado de Negocios de la Embajada de España en Uruguay y representante de la AECID, reafirmó el compromiso de la Cooperación Española con la profesionalización del sector, destacando los avances en España y la continua relevancia de las “5R” del trabajo de cuidados: reconocer, reducir, redistribuir, recompensar y representar. Por su parte, Mariana Chiquiar, Subdirectora Nacional de Empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Uruguay, subrayó que el cuidado es una cuestión de desarrollo y justicia de género, recordando que en Uruguay las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres al trabajo no remunerado. Anita Amorim, especialista de la Unidad de Alianzas Emergentes y Especiales, Alianzas Multilaterales y Cooperación para el Desarrollo de la OIT, celebró la cooperación Sur-Sur y triangular como motor de innovación en las políticas de cuidados y presentó la plataforma global Sur para el Cuidado como ejemplo de intercambio. Finalmente, Fernando Casanova, en representación de la OIT/Cinterfor, celebró la rápida consolidación de la Red Saber Cuidar y destacó que Uruguay se ha convertido en un referente en la materia.
Panel: “Del derecho al cuidado al trabajo decente: la profesionalización de quienes brindan cuidados como pilar social”.
El panel se centró en el reconocimiento del cuidado como un derecho y en la necesidad de profesionalizar a quienes lo prestan, transformando una actividad históricamente invisible en un pilar de las políticas sociales y laborales.
Paz Arancibia, Especialista Regional en Género y No Discriminación de la Oficina de la OIT para América Latina y el Caribe, advirtió que las desigualdades de género en el mercado laboral están profundamente vinculadas al cuidado: “Hoy, 708 millones de mujeres no participan en el empleo remunerado debido a responsabilidades de cuidado, en comparación con solo 48 millones de hombres”. Subrayó que la certificación y la capacitación en el sector deben potenciar el valor social y económico de estas tareas, garantizando derechos y estándares de calidad.
Hugo Bai, Coordinador de Diálogo Social (Oficina de Planificación y Presupuesto – Uruguay), destacó el papel del diálogo social en la construcción de amplios acuerdos: “Partimos de una reforma de las pensiones, pero el debate nos llevó a una reflexión mucho más amplia sobre la infancia, el cuidado y la protección social”. Subrayó que la sostenibilidad del sistema requiere la participación activa de la ciudadanía, los partidos políticos y los actores sociales.
Ana Güezmes, Directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL, contextualizó la discusión a nivel regional e internacional y recalcó la urgencia de invertir en el cuidado: “La región necesita destinar al menos el 5% del PIB durante la próxima década para cerrar las brechas de género, crear 31 millones de empleos y garantizar la sostenibilidad de la vida”. Recordó que el cuidado debe entenderse como un bien público global y como parte de una “sociedad del cuidado” que sitúa la vida y la igualdad en el centro.
En conjunto, el panel coincidió en que la profesionalización mediante la formación y la certificación es esencial para abrir trayectorias profesionales claras, dignificar el trabajo de cuidado y garantizar servicios de calidad. También destacaron que invertir en el sector no solo es un imperativo social, sino también una estrategia económica para el crecimiento inclusivo y la reducción de las desigualdades.
Experiencia de Uruguay: Profesionalización del trabajo de cuidados en la tercera fase del Sistema Nacional Integrado de Cuidados
La sesión dedicada a la experiencia de Uruguay mostró los avances logrados y los retos pendientes para consolidar un sistema de cuidados sostenible, inclusivo y de calidad.
Susana Muñiz, Secretaria Nacional de Cuidados y Discapacidad (Ministerio de Desarrollo Social), recordó que Uruguay ha capacitado a más de 9000 cuidadores certificados durante las dos primeras fases del Sistema Nacional Integrado de Cuidados. Señaló que la tercera fase tendrá como objetivo revisar los planes de estudio, ampliar la capacitación hacia niveles avanzados y especializados, y establecer un marco nacional de cualificaciones para garantizar la continuidad.
Numerosas vías de aprendizaje. “El reto ahora es pasar de la certificación básica a un marco de formación que apoye a las personas a lo largo de su vida profesional”, afirmó.
Mariana Chiquiar (MTSS) hizo hincapié en el costo económico de las desigualdades en el sector, advirtiendo que la exclusión de las mujeres del mercado laboral debido a las responsabilidades de cuidado le cuesta a Uruguay alrededor del 12% del PIB. Argumentó que el cuidado es estratégico no solo para la justicia social y de género, sino también por su impacto directo en la productividad y la sostenibilidad demográfica. Subrayó la importancia de reconocer el aprendizaje previo e integrar las políticas de cuidado dentro de una estrategia más amplia de empleo y formación profesional.
Miguel Venturiello, Director General del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), destacó el impacto de la formación en el desarrollo personal y profesional de las personas cuidadoras, señalando que “cada proceso de certificación abre nuevas oportunidades educativas y laborales”. Explicó que la formación debe articularse con los ciclos de educación formal para facilitar el acceso a los estudios superiores, y resaltó el papel de las cooperativas sociales en el sector. También propuso incorporar el debate sobre las condiciones laborales relacionadas con el cuidado a las rondas del consejo salarial.
Leonardo Slinger, representante de los empleadores en el Diálogo Social de Uruguay, destacó la necesidad de profesionalizar y formalizar el trabajo para superar la precariedad que aún caracteriza a este sector. Señaló que la comunidad empresarial es cada vez más consciente de la importancia de este tema, especialmente ante el envejecimiento de la población, pero advirtió que la financiación representa una presión clave en Uruguay, dada la ya elevada carga tributaria. «El diálogo social es una oportunidad para unificar y optimizar la oferta de servicios de cuidado», afirmó, proponiendo además la inclusión de la formación en autocuidado.
Finalmente, Carolina Spilman, Vicepresidenta Adjunta del PIT-CNT y Jefa de su Secretaría de Género, Igualdad y Diversidad, hizo un llamado a dar un salto cualitativo hacia un sistema consolidado, universal y gratuito de formación y certificación que garantice mejores salarios y condiciones laborales. Subrayó que el cuidado debe ser reconocido como trabajo, un derecho y un pilar del desarrollo, y que las instituciones educativas deben ofrecer programas técnicos y académicos específicos en este ámbito. También criticó deficiencias pasadas, como la cobertura insuficiente y los horarios inflexibles, e insistió en que la profesionalización solo será efectiva si se traduce en reconocimiento salarial y convenios colectivos sólidos.
En general, las intervenciones coincidieron en que Uruguay ha logrado avances significativos en la construcción de un sistema de cuidados, pero aún enfrenta importantes desafíos en términos de sostenibilidad financiera, mejora de la calidad, reconocimiento de la experiencia previa y consolidación de la gobernanza tripartita.
En conclusión, el seminario mostró un amplio consenso: la profesionalización de los cuidados es esencial para dignificar a quienes los brindan, garantizar servicios de calidad y avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias. Si bien los desafíos son significativos —financiamiento, trabajo precario, división sexual del trabajo—, el diálogo social y la cooperación regional se están consolidando como las principales vías para transformar el sector en un motor de desarrollo inclusivo.
Fuente: https://www.oitcinterfor.org/en/training-and-certification-care-sector-pillar-equality-and-decent-work-latin-america-and-caribbean

