
@MARCEL CROZET
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera la Cooperación Sur-Sur (CSS) un mecanismo crucial para impulsar el desarrollo sostenible y lograr el trabajo decente en todo el mundo. La CSS consiste en el intercambio mutuo de recursos, tecnología y conocimientos entre países en desarrollo del Sur Global. Funciona como complemento de la cooperación tradicional Norte-Sur, guiada por los principios de solidaridad, apropiación nacional e igualdad entre los socios. Este marco se manifiesta generalmente en acuerdos bilaterales, alianzas regionales, asistencia técnica entre pares o iniciativas conjuntas de investigación. Al compartir conocimientos especializados locales, los países con realidades socioeconómicas similares pueden cocrear soluciones prácticas altamente adaptables a sus contextos nacionales específicos.
En el ámbito de la economía del cuidado, la Cooperación Sur-Sur proporciona una plataforma poderosa para que los países compartan políticas innovadoras que redistribuyan y reconozcan el trabajo de cuidados no remunerado, una carga que recae desproporcionadamente sobre las mujeres. Los países en desarrollo a menudo enfrentan desafíos estructurales similares, como grandes sectores informales e infraestructuras públicas de cuidados inadecuadas. A través de la CSS, los gobiernos pueden replicar modelos exitosos.
En el Sur Global, el sector de los cuidados está integrado mayoritariamente por mujeres, muchas de las cuales trabajan en condiciones precarias e informales, sin protección social. Mediante redes de intercambio de conocimientos, los sindicatos y los ministerios de trabajo pueden intercambiar buenas prácticas sobre el establecimiento de salarios mínimos, la regulación de las horas de trabajo y la aplicación de la seguridad laboral para las trabajadoras domésticas y de cuidados. El fortalecimiento conjunto de estas protecciones legales transforma los empleos vulnerables del sector de los cuidados en empleos dignos y formales, reduciendo la brecha salarial de género desde la base.
Este marco de cooperación también acelera el desarrollo de capacidades y habilidades para la fuerza laboral del sector de los cuidados en las regiones en desarrollo. Los países pueden desarrollar conjuntamente planes de estudio estandarizados de formación profesional, programas de certificación y herramientas profesionales adaptadas a los contextos de los mercados en desarrollo. Por ejemplo, un país con un programa de formación profesional consolidado para educadores de la primera infancia o cuidadores de personas mayores puede exportar sus módulos de formación a un país de la región. La profesionalización del sector eleva el estatus social del trabajo de cuidados, garantiza la prestación de servicios de alta calidad y dota a las trabajadoras de habilidades transferibles que aumentan su poder de negociación y su movilidad profesional.
Finalmente, la Cooperación Sur-Sur fortalece la promoción global y regional, permitiendo que los países del Sur Global conformen un frente unido para la redefinición de las políticas internacionales de cuidados. Al aunar datos empíricos, estadísticas regionales y perspectivas culturales, estas naciones pueden ejercer presión conjunta para lograr una agenda global de cuidados más equitativa. Esta voz colectiva garantiza que los estándares globales sobre la economía del cuidado reflejen las realidades económicas, las limitaciones financieras y los cambios demográficos de los países en desarrollo, y no solo los contextos occidentales. En definitiva, la Cooperación Sur-Sur transforma la economía del cuidado, de ser una fuente de desigualdad de género a convertirse en un pilar de crecimiento macroeconómico resiliente y equitativo en todo el Sur Global.
🔗 Volver al subespacio de la Cooperación Sur-Sur sobre la Economía del Cuidado

